miércoles, 10 de diciembre de 2008

Tarde gris


Tarde gris, incansables truenos, lluvia negra y lagrimas rojas rodando por las mejillas de aquella mujer, ningún inconveniente le encontraba a la situación, sin embargo de pronto se vio envuelta en un torbellino que no paraba de arrasar con todo lo que en su paso estaba, sentimientos arrancados, lágrimas, amores, sensaciones, olores, colores, recuerdos, momentos… todo con él se iba, a continuación, no brillaba nada, no olía nada, no sentía, solo percibía que se había quedado vacía ante tal situación. ¿En que momento fue más grande todo esto que ella?
Esplendorosos eran los días que todavía concebía la vida, que todavía creía y tenía fe en que algo existía, ahora ¿que podía pensar? ¿Dónde estaba la fe?, siente que sigue viva y hay caminos más adelante, caminos que dejan atrás el torbellino, pero aún no los aprecia en su mirar, ¿que tan larga puede ser la espera de la resurrección de los sentimientos que se mueren tras una grande perdida?… ¿Qué tan fúnebre puede ser una noche negra, con pedazos sin armar acerca de lo que un día fue?
Obscuras sensaciones se apoderan de lo poco que brilla, no permiten que pueda volar, las lágrimas absorben las sonrisas, indundan los corazones y apagan las luces del día, la penumbra se apodera de todo, se consumen las velas de la esperanza…

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